sábado, 11 de marzo de 2017

Viaje Miami



Hola a todos, en esta sección voy a contar algunos de mis viajes de pesca submarina los cuales he echo durante muchos años en muchos lugares del mundo, antes de nada gracias por invertir vuestro tiempo en leerlos y espero que sean de vuestro agrado…
Si debo ser sincero, hasta hoy, el único lugar adonde vuelvo siempre con alegría a pescar , es   Miami en Florida USA. He estado ya tantas veces que ya no recuerdo, pero siempre  vuelvo con gusto, quizás por mis amigos cubanos que son como una segunda familia, quizás por el clima o  por el mar tan  rico, pero  siempre es una alegría para mi encontrarse entre las palmeras caribeñas.
Mi  referencia allí, se  llama Ulises, es  mi “hermano” americano, que conozco hace ya más  de 30 años, desde que el vendía nuestros productos en la Florida. Hemos sido siempre amigos, de esas relaciones que no se sabe el  porqué llegan a ser tan  fuertes que sobreviven al tiempo, a pesar de  la distancia.
Mis amigos de Miami  todavía no se habían olvidado del apodo que me había  merecido en el primero viaje en Florida : “el ILEGAL” ,  y allí siempre estaban para recordármelo. Tenéis que saber que  en América no todos los tipos de peses  pueden ser capturados, un  libreto  con hermosos dibujos a  colores, explica lo qué se puede y no se puede pescar y además de las medidas mínimas permitidas. Aquí no se bromea, se puede  ir  esposados  delante del juez si se transgreden  las reglas, un pescador que conocimos, estuvo seis meses en la cárcel por pescar demasiadas langostas pequeñas, eran mas  de 70 langostas, pero seis meses son muchos. Así que en mi primera pescada en Miami, al no estar muy  enterado de la famosa libreta, después de los primero tres tiros ya me había  ganado el titulo.
Del aeropuerto  nos movemos  hacia “Los Callos”, una multitud  de  islas cercanas unidas con puentes y carreteras en medio a los manglares, este es el paraíso del la pesca deportiva  y del scuba diving, en esta área se encuentran mas de 500  tiendas y centro de buceo , cada uno con su tienda  y su barcos  con motores no inferiores  200 caballos cada uno.
Ulises conoce estas aguas  muy bien, ha sido pescador profesional muchos años, tiene un infinidad de buenas marcas en su GPS, pero este año deseo que me lleve a  pescar en un barco hundido: El reino de los pelágicos.
Los pescadores profesionales no aman ir a pescar en estos sitios, ya que este tipo de pescado  no tiene mucho valor, pero nosotros estamos aquí para ver  lugares nuevos y diferentes, además tres días  pescando en el medio del mar  tiene que ser especial.
A Miami se hunden  muchos barcos grandes y pequeños  para que los peces tengan cobijo,  el mar del caribe no tiene mucha roca.  así que los pecios hundidos,  atraen todo tipo de pescados , grandes y pequeños , y si el barco es largo mas de 100 metros se  puede imaginar   la vida que da vuelta a su  alrededor.
Nos acompaña  Stefano Bellani que por pura casualidad esta es Miami con  amigos y que obviamente no se pierden este  “safari”.
Nos  embarcamos todos en el barco de Ulises que lo llama “Depredador”, y esperando que el nombre nos traiga suerte, navegamos  una hora en dirección mar abierto en compañía de grandes nubarrones oscuros.
Afortunadamente el pecio esta señalizado con una boya  que llega a 5 mt. de la superficie, una vez   localizada le pondremos  otra flotando, para localizarla mejor,  la mar esta  bastante movida y  no permite a Ulises estar parado ,así el  nos hará de  barquero , dando vueltas alrededor de la boya. El  agua tiene  solamente una visibilidad de 8-10 metros en superficie y  15-20  en el fondo , lo que nos obliga a bajar al  lado de la cadena de la boya.
La primera bajada siempre es problemática, la emoción de estar en un sitio nuevo en el medio del mar y el agua con poca visibilidad , corta la respiración, además una enorme  manada de  barracuda alrededor de  la cadena,   no ayuda nada, mirándonos con sus ojos malos.
He notado y comprobado varias veces que la barracuda cuando no tienes interés en dispararle , no se mueve, puedes pasar a un  metro y no te hace caso, si decides dispararle se aleja  inmediatamente, creo que es  alguna onda que emitimos y que nos  rinde  peligrosos.
Así que después de una desafortunada primera bajada donde solo llego a  unos  12-13 metros y solo veo la grade mancha oscura del pecio, me preparo con la calma para una secunda bajada para hacerme una idea de donde pescaremos los próximos tres días.
El pecio es un barco de hierro de 80 – 90 metros de largo,  con el característico castillo de mando en el medio, que tiene techo a unos  15 metros, la parte donde se encuentra la boya  es a  menos profundidad,  tiene un puente con dos aberturas cuadradas  a unos 25 metros , al otro lado, el puente esta como abierto  y lleno de hierros  a unos 35 – 40 metros.
La vida en este montón del hierro es impresionante, Carangidos, Cerviolas y Pampanos , aparecen y desaparecen  continuamente, un gran bando de Sappers (el Denton del Caribe) se esconde en el puente de mando a las sombra  esperando que  algún despistado pez pase por allí.. Meros oscuros, muy similares a los nuestros,  pasan rápidamente de una plancha a la otra; Ahora entiendo porque los buceadores Americanos  aman tanto bucear en estos sitios..
Con el corazón mas calmado bajo al lado de la cadena bajo la atenta mirada de las baracudas y llego en frente del castillo de mando, donde una gran manada de Pampanos se acerca, tiro a un bel pez de unos 10 kg, que recupero con dificultad ya que siendo plano es como tirar de una paella.
Cuando todo contento  paso el pez al barco,  Ulises me felicita diciendo: Que es esta mierda?  Este pescado no tiene valor de mercado!!!, yo paso y sigo pescando.
En la siguiente bajada  se acercan una manada de serviolas  de  buen tamaño, tiro a una y la dejo irse para abajo,  gran error,  aquí con todo este hierro  nunca hay que dejarla acercar al pecio, así que un momento mas tarde ya he perdido el pez y la flecha. La experiencia se paga cara.
Cambio el fusil y nuevamente para abajo,  y nuevamente varias serviolas se acercan,  tiro a una de unos 15 kg. Y esta vez me peleo con ella para no dejarla bajar al pecio. De repente noto que la reacción es mas fuerte y no puedo aguantar el hilo y le dejo carrete y extrañamente el animal, que no veo, no tira para abajo si no para arriba, recupero el nylon y a lo lejos veo por un momento  una mancha de color amarillento  y  enseguida el  nylon vuelve sin peso, recupero la flecha que esta echa un mixto y  la cambio en el barco, bajo los comentarios poco amables de Ulises..
Vuelvo al pecio y me pongo al lado de Stefano que me dice que tiene enrocado uno snapper dentro del puente de mando y que baja a recuperarlo. Para mi siempre ha sido  un gran gusto ver los campeones pescando, y siempre se aprende algo, así que me pongo a su lado y bajo detrás de el. Me  quedo a dos metros arriba de el para ver lo que hace,  en el interior del puente de mando el Snapper ha hecho una revolución de hilos, así que Stefano antes lo mata con el cuchillo y después desenroca lentamente el hilo. De repente aparece desde el fondo un impresionante mero Guaza de mas de 300 kg,  que con su color verdoso amarillento parece mas un sofá de mal gusto, sus ojos muy pequeños respecto a su tamaño controlan lo que Stefano hace, esperando de poder tener a tiro el Snapper. Stefano , para nada impresionado le da la espalda escondiendo “su” pescado y subiéndolo a la superficie.
El mostruo se da la vuelta y se sumerge, ahora se quien me ha robado la serviola,jejje. Después de tantos años todavía tengo grabada esta escena en mi mente.
Este tipo de mero esta prohibido aquí, y seguramente es por esto que hay tantos, aquí hemos contados mas de 5  y todos de tamaños diferente, es como si la grande Reina tuviera su corte de cortesanas.
Sigo pescando y en una bajada tiro a una serviola de unos 20 kg.  desafortunadamente el carrete se atasca y no puedo ganar la bestia subiéndola a la superficie así que dejo el fusil: otro Picasso navegando para el atlántico? .Esta vez, no,  no me he dado cuenta que tengo Stefano al lado que rápidamente lo engancha con su carrete de cintura y subimos arriba. El pez se ha ido para abajo y al tirar no se aprecia ningún movimiento, yo estoy ya muy cansado y le digo a Stefano de cortar el hilo, no pienso bajar otra vez a 25 metros.
Obviamente el no me hace caso y baja a recuperar la flecha y el pescado, o por lo menos así piensa….. Al subir sin nada, me dice: “Mira es increíble, lo tienes que ver con tus ojos, prepárate bien y baja siguiendo la cuerda” .No tengo más remedio que obedecer y después de un largo descanso bajo siguiendo el hilo que me lleva hasta una abertura cuadrada en el puente, y la cuerda desaparece dentro.
Siempre me acordare de cómo puse las manos en el borde y me asome en el enorme agujero negro que estaba lleno de tubos que pasaban de un lado al otro, en uno de estos tubos estaba enroscada mi flecha, alrededor del tubo como un muelle, la flecha inox destacaba del color oxido del tubo que tenía un diámetro de 15 cm. Alargo la mano y intento moverla, es como si estuviera saldada!… Como una flecha de 7 mm del mejor acero Sandwic podía estar allí como un muelle?
En superficie comentamos inmediatamente el echo,  seguramente la gran reina Guaza  se llevo la serviola y al entrar en el boquete algo la freno y se puso a girar alrededor del tubo hasta que “descuartizo” la serviola: buen provecho…..
No quiero pensar la fuerza necesaria para hacer de una flecha un muelle y decidimos parar, estamos todos agotados, pero como todos los pescasub saben, siempre hay una última bajada después que se decide parar, así que me preparo y bajo para hace la ultima espera en el puente de mando, que no esta demasiado profundo.
Mientras bajo me doy cuenta que la corriente me ha desplazado hacia la parte del barco mas profunda que no hemos prácticamente  pescado ya que esta a unos 40 metros. Estoy tan agotado que hacer otra bajada es impensable así decido proseguir con la bajada solo para un planeo para ver este sitio que no conozco. Pasados los 20 metros el agua se aclara un poco y en el fondo haciendo candela hacia mi, un gran mero, es negro como la noche y me mira moviendo las aletas laterales.
Habrá unos 35m o más, pero sigo bajando  inmóvil, si no le tiro bien lo perderé entre los hierros y la en esa profundidad seria imposible recuperarlo. Bajo un poco mas y el sigue mirándome, un poco mas, un poco mas y tiro.  En esta vida también se necesita un poco de suerte, la mato del tiro! Se queda blanca como la nieve, y subimos sin esfuerzo alguno. Este tipo de bajadas son más fáciles que una larga espera, la recupero lo mas rápido posible, no quiero problemas con la Gran Reina. Cuando llega a la superficie, no me puedo contener y grito “ SOY LA HOSTIA” se propaga en la superficie del mar. Reconozco que podría ser mas humilde, pero todo ha salido tan bien y el bicho de unos 38 kg. No me deja otra opción.
Por la noche celebramos el fantástico día con una cena colosal en casa de unos amigos americanos, Sushi y langostas y ríos de cerveza, fantástico.
El día siguiente desafortunadamente la mar esta mas brava y el cielo oscuro, con todas las tonalidades gris, pero nosotros otra ves a buscar el barco hundido.
Hoy es mas difícil ya que la mar no ayuda y además de las olas hay corriente, y al tirarnos al agua nos perdemos de vista, mientras Ulises se pone al lado de la boya para indicarla.
La visibilidad del agua no es buena, 6-7 metros , pero mucho pescado a media agua, serviolas, carangides y pampanos, entretanto que los compañeros buscan la boya, me alejo un poco y en una bajada a media agua disparo a una serviola, cuando  la recupero aparece un tiburón  de la nada,  es un Tigre de 3-4 metros que se la come en tres segundos, su forma y color es única , es un buen Tigre. Llamo a Ulises que avise los compañeros que hay tiburones, ellos entretanto han encontrado la boya y se están preparando para bajar.
El agua esta turbia y bajar a 20 metros y encontrarse de cara con un tiburón , no le hace gracia a nadie, así que estamos al lado de la cadena, donde nada bastante pescado,  un compañero tira a un Pampano y mientras lo recupera aparecen del fondo unos 5-6 tiburones  de unos  2 metros que asaltan el pobre pez que desaparece a pesar del intento de nuestro compañero de recuperarlo rápidamente. Todos gozamos de esta escena de la superficie, es como el Colosseo, pero si quieres guerra, que guerra sea,es permitido cazar un tiburón por barco y lo vamos a cazar.
Montamos un fusil que lleve de regalo a Ulises, 140 cm, tres gomas, flecha de 8 mm. atada directamente a una boya y nos volvemos a tirar al agua. Matamos un pescado y lo dejamos nadar alrededor, pero nada, de tiburones ni las sombra, que pasa aquí? .Recuperamos el pescado y disparamos a otro haciéndolo pasar cerca de la manada de Barracuda que siempre esta al lado de la cadena, pero nadie se inmuta, es que nadie tiene hambre?, lo pasamos otra vez y en el mismo instante que un gran Barracuda le se acerca para un buen bocado, aparecen los tiburones que se lanzan al pez, inmediatamente bajo con el “cañón”  pero ellos se marchan y casi no me dan tiempo y el disparo es bastante lejano. Disparo a un  tiburón que se lleva la flecha y desaparece, la cuerda se pone en tensión con una fuerza  descomunal y la boya intenta hundirse, pero el tiro no es bueno y la  flecha se sale, adiós tiburón.
Decidimos de dejarlo para hoy, las condiciones no son buenas y los tiburones demasiados.
El día siguiente la mar se pone inaguantable y nos tomamos el ultimo día libre, visitando, una ves mas los callos.
Se ha acabado el viaje, esperamos volver pronto.

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