Hola a todos, en esta sección voy a contar algunos de mis viajes de pesca submarina los cuales he echo durante muchos años en muchos lugares del mundo, antes de nada gracias por invertir vuestro tiempo en leerlos y espero que sean de vuestro agrado…
Si debo ser sincero, hasta hoy, el único lugar adonde vuelvo siempre con alegría a pescar , es Miami en Florida USA. He estado ya tantas veces que ya no recuerdo, pero siempre vuelvo con gusto, quizás por mis amigos cubanos que son como una segunda familia, quizás por el clima o por el mar tan rico, pero siempre es una alegría para mi encontrarse entre las palmeras caribeñas.
Mi referencia allí, se llama Ulises, es mi “hermano” americano, que conozco hace ya más de 30 años, desde que el vendía nuestros productos en la Florida. Hemos sido siempre amigos, de esas relaciones que no se sabe el porqué llegan a ser tan fuertes que sobreviven al tiempo, a pesar de la distancia.
Mis amigos de Miami todavía no se habían olvidado del apodo que me había merecido en el primero viaje en Florida : “el ILEGAL” , y allí siempre estaban para recordármelo. Tenéis que saber que en América no todos los tipos de peses pueden ser capturados, un libreto con hermosos dibujos a colores, explica lo qué se puede y no se puede pescar y además de las medidas mínimas permitidas. Aquí no se bromea, se puede ir esposados delante del juez si se transgreden las reglas, un pescador que conocimos, estuvo seis meses en la cárcel por pescar demasiadas langostas pequeñas, eran mas de 70 langostas, pero seis meses son muchos. Así que en mi primera pescada en Miami, al no estar muy enterado de la famosa libreta, después de los primero tres tiros ya me había ganado el titulo.
Del aeropuerto nos movemos hacia “Los Callos”, una multitud de islas cercanas unidas con puentes y carreteras en medio a los manglares, este es el paraíso del la pesca deportiva y del scuba diving, en esta área se encuentran mas de 500 tiendas y centro de buceo , cada uno con su tienda y su barcos con motores no inferiores 200 caballos cada uno.
Ulises conoce estas aguas muy bien, ha sido pescador profesional muchos años, tiene un infinidad de buenas marcas en su GPS, pero este año deseo que me lleve a pescar en un barco hundido: El reino de los pelágicos.
Los pescadores profesionales no aman ir a pescar en estos sitios, ya que este tipo de pescado no tiene mucho valor, pero nosotros estamos aquí para ver lugares nuevos y diferentes, además tres días pescando en el medio del mar tiene que ser especial.
A Miami se hunden muchos barcos grandes y pequeños para que los peces tengan cobijo, el mar del caribe no tiene mucha roca. así que los pecios hundidos, atraen todo tipo de pescados , grandes y pequeños , y si el barco es largo mas de 100 metros se puede imaginar la vida que da vuelta a su alrededor.
Nos acompaña Stefano Bellani que por pura casualidad esta es Miami con amigos y que obviamente no se pierden este “safari”.
Nos embarcamos todos en el barco de Ulises que lo llama “Depredador”, y esperando que el nombre nos traiga suerte, navegamos una hora en dirección mar abierto en compañía de grandes nubarrones oscuros.
Afortunadamente el pecio esta señalizado con una boya que llega a 5 mt. de la superficie, una vez localizada le pondremos otra flotando, para localizarla mejor, la mar esta bastante movida y no permite a Ulises estar parado ,así el nos hará de barquero , dando vueltas alrededor de la boya. El agua tiene solamente una visibilidad de 8-10 metros en superficie y 15-20 en el fondo , lo que nos obliga a bajar al lado de la cadena de la boya.
La primera bajada siempre es problemática, la emoción de estar en un sitio nuevo en el medio del mar y el agua con poca visibilidad , corta la respiración, además una enorme manada de barracuda alrededor de la cadena, no ayuda nada, mirándonos con sus ojos malos.
He notado y comprobado varias veces que la barracuda cuando no tienes interés en dispararle , no se mueve, puedes pasar a un metro y no te hace caso, si decides dispararle se aleja inmediatamente, creo que es alguna onda que emitimos y que nos rinde peligrosos.
Así que después de una desafortunada primera bajada donde solo llego a unos 12-13 metros y solo veo la grade mancha oscura del pecio, me preparo con la calma para una secunda bajada para hacerme una idea de donde pescaremos los próximos tres días.
El pecio es un barco de hierro de 80 – 90 metros de largo, con el característico castillo de mando en el medio, que tiene techo a unos 15 metros, la parte donde se encuentra la boya es a menos profundidad, tiene un puente con dos aberturas cuadradas a unos 25 metros , al otro lado, el puente esta como abierto y lleno de hierros a unos 35 – 40 metros.
La vida en este montón del hierro es impresionante, Carangidos, Cerviolas y Pampanos , aparecen y desaparecen continuamente, un gran bando de Sappers (el Denton del Caribe) se esconde en el puente de mando a las sombra esperando que algún despistado pez pase por allí.. Meros oscuros, muy similares a los nuestros, pasan rápidamente de una plancha a la otra; Ahora entiendo porque los buceadores Americanos aman tanto bucear en estos sitios..
Con el corazón mas calmado bajo al lado de la cadena bajo la atenta mirada de las baracudas y llego en frente del castillo de mando, donde una gran manada de Pampanos se acerca, tiro a un bel pez de unos 10 kg, que recupero con dificultad ya que siendo plano es como tirar de una paella.
Cuando todo contento paso el pez al barco, Ulises me felicita diciendo: Que es esta mierda? Este pescado no tiene valor de mercado!!!, yo paso y sigo pescando.
En la siguiente bajada se acercan una manada de serviolas de buen tamaño, tiro a una y la dejo irse para abajo, gran error, aquí con todo este hierro nunca hay que dejarla acercar al pecio, así que un momento mas tarde ya he perdido el pez y la flecha. La experiencia se paga cara.
Cambio el fusil y nuevamente para abajo, y nuevamente varias serviolas se acercan, tiro a una de unos 15 kg. Y esta vez me peleo con ella para no dejarla bajar al pecio. De repente noto que la reacción es mas fuerte y no puedo aguantar el hilo y le dejo carrete y extrañamente el animal, que no veo, no tira para abajo si no para arriba, recupero el nylon y a lo lejos veo por un momento una mancha de color amarillento y enseguida el nylon vuelve sin peso, recupero la flecha que esta echa un mixto y la cambio en el barco, bajo los comentarios poco amables de Ulises..
Vuelvo al pecio y me pongo al lado de Stefano que me dice que tiene enrocado uno snapper dentro del puente de mando y que baja a recuperarlo. Para mi siempre ha sido un gran gusto ver los campeones pescando, y siempre se aprende algo, así que me pongo a su lado y bajo detrás de el. Me quedo a dos metros arriba de el para ver lo que hace, en el interior del puente de mando el Snapper ha hecho una revolución de hilos, así que Stefano antes lo mata con el cuchillo y después desenroca lentamente el hilo. De repente aparece desde el fondo un impresionante mero Guaza de mas de 300 kg, que con su color verdoso amarillento parece mas un sofá de mal gusto, sus ojos muy pequeños respecto a su tamaño controlan lo que Stefano hace, esperando de poder tener a tiro el Snapper. Stefano , para nada impresionado le da la espalda escondiendo “su” pescado y subiéndolo a la superficie.
El mostruo se da la vuelta y se sumerge, ahora se quien me ha robado la serviola,jejje. Después de tantos años todavía tengo grabada esta escena en mi mente.
Este tipo de mero esta prohibido aquí, y seguramente es por esto que hay tantos, aquí hemos contados mas de 5 y todos de tamaños diferente, es como si la grande Reina tuviera su corte de cortesanas.
Sigo pescando y en una bajada tiro a una serviola de unos 20 kg. desafortunadamente el carrete se atasca y no puedo ganar la bestia subiéndola a la superficie así que dejo el fusil: otro Picasso navegando para el atlántico? .Esta vez, no, no me he dado cuenta que tengo Stefano al lado que rápidamente lo engancha con su carrete de cintura y subimos arriba. El pez se ha ido para abajo y al tirar no se aprecia ningún movimiento, yo estoy ya muy cansado y le digo a Stefano de cortar el hilo, no pienso bajar otra vez a 25 metros.
Obviamente el no me hace caso y baja a recuperar la flecha y el pescado, o por lo menos así piensa….. Al subir sin nada, me dice: “Mira es increíble, lo tienes que ver con tus ojos, prepárate bien y baja siguiendo la cuerda” .No tengo más remedio que obedecer y después de un largo descanso bajo siguiendo el hilo que me lleva hasta una abertura cuadrada en el puente, y la cuerda desaparece dentro.
Siempre me acordare de cómo puse las manos en el borde y me asome en el enorme agujero negro que estaba lleno de tubos que pasaban de un lado al otro, en uno de estos tubos estaba enroscada mi flecha, alrededor del tubo como un muelle, la flecha inox destacaba del color oxido del tubo que tenía un diámetro de 15 cm. Alargo la mano y intento moverla, es como si estuviera saldada!… Como una flecha de 7 mm del mejor acero Sandwic podía estar allí como un muelle?
En superficie comentamos inmediatamente el echo, seguramente la gran reina Guaza se llevo la serviola y al entrar en el boquete algo la freno y se puso a girar alrededor del tubo hasta que “descuartizo” la serviola: buen provecho…..
No quiero pensar la fuerza necesaria para hacer de una flecha un muelle y decidimos parar, estamos todos agotados, pero como todos los pescasub saben, siempre hay una última bajada después que se decide parar, así que me preparo y bajo para hace la ultima espera en el puente de mando, que no esta demasiado profundo.
Mientras bajo me doy cuenta que la corriente me ha desplazado hacia la parte del barco mas profunda que no hemos prácticamente pescado ya que esta a unos 40 metros. Estoy tan agotado que hacer otra bajada es impensable así decido proseguir con la bajada solo para un planeo para ver este sitio que no conozco. Pasados los 20 metros el agua se aclara un poco y en el fondo haciendo candela hacia mi, un gran mero, es negro como la noche y me mira moviendo las aletas laterales.
Habrá unos 35m o más, pero sigo bajando inmóvil, si no le tiro bien lo perderé entre los hierros y la en esa profundidad seria imposible recuperarlo. Bajo un poco mas y el sigue mirándome, un poco mas, un poco mas y tiro. En esta vida también se necesita un poco de suerte, la mato del tiro! Se queda blanca como la nieve, y subimos sin esfuerzo alguno. Este tipo de bajadas son más fáciles que una larga espera, la recupero lo mas rápido posible, no quiero problemas con la Gran Reina. Cuando llega a la superficie, no me puedo contener y grito “ SOY LA HOSTIA” se propaga en la superficie del mar. Reconozco que podría ser mas humilde, pero todo ha salido tan bien y el bicho de unos 38 kg. No me deja otra opción.
Por la noche celebramos el fantástico día con una cena colosal en casa de unos amigos americanos, Sushi y langostas y ríos de cerveza, fantástico.
El día siguiente desafortunadamente la mar esta mas brava y el cielo oscuro, con todas las tonalidades gris, pero nosotros otra ves a buscar el barco hundido.
Hoy es mas difícil ya que la mar no ayuda y además de las olas hay corriente, y al tirarnos al agua nos perdemos de vista, mientras Ulises se pone al lado de la boya para indicarla.
La visibilidad del agua no es buena, 6-7 metros , pero mucho pescado a media agua, serviolas, carangides y pampanos, entretanto que los compañeros buscan la boya, me alejo un poco y en una bajada a media agua disparo a una serviola, cuando la recupero aparece un tiburón de la nada, es un Tigre de 3-4 metros que se la come en tres segundos, su forma y color es única , es un buen Tigre. Llamo a Ulises que avise los compañeros que hay tiburones, ellos entretanto han encontrado la boya y se están preparando para bajar.
El agua esta turbia y bajar a 20 metros y encontrarse de cara con un tiburón , no le hace gracia a nadie, así que estamos al lado de la cadena, donde nada bastante pescado, un compañero tira a un Pampano y mientras lo recupera aparecen del fondo unos 5-6 tiburones de unos 2 metros que asaltan el pobre pez que desaparece a pesar del intento de nuestro compañero de recuperarlo rápidamente. Todos gozamos de esta escena de la superficie, es como el Colosseo, pero si quieres guerra, que guerra sea,es permitido cazar un tiburón por barco y lo vamos a cazar.
Montamos un fusil que lleve de regalo a Ulises, 140 cm, tres gomas, flecha de 8 mm. atada directamente a una boya y nos volvemos a tirar al agua. Matamos un pescado y lo dejamos nadar alrededor, pero nada, de tiburones ni las sombra, que pasa aquí? .Recuperamos el pescado y disparamos a otro haciéndolo pasar cerca de la manada de Barracuda que siempre esta al lado de la cadena, pero nadie se inmuta, es que nadie tiene hambre?, lo pasamos otra vez y en el mismo instante que un gran Barracuda le se acerca para un buen bocado, aparecen los tiburones que se lanzan al pez, inmediatamente bajo con el “cañón” pero ellos se marchan y casi no me dan tiempo y el disparo es bastante lejano. Disparo a un tiburón que se lleva la flecha y desaparece, la cuerda se pone en tensión con una fuerza descomunal y la boya intenta hundirse, pero el tiro no es bueno y la flecha se sale, adiós tiburón.
Decidimos de dejarlo para hoy, las condiciones no son buenas y los tiburones demasiados.
El día siguiente la mar se pone inaguantable y nos tomamos el ultimo día libre, visitando, una ves mas los callos.
Se ha acabado el viaje, esperamos volver pronto.

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